Europa: de las alergias predecibles de 1979 a la era del polen climático

Europa: de las alergias predecibles de 1979 a la era del polen climático

Hace décadas, las temporadas de alergia en Europa eran una molestia menor y predecible. Hoy, el aumento del polen y el cambio climático transforman estas afecciones en un problema de salud pública creciente.


El futuro de Europa: la era de los estornudos. Cómo el cambio climático reconfigura las temporadas de alergia

El 10 de marzo de 1979, la Dra. Isabelle Van der Valk, una joven alergóloga en Ámsterdam, observó un patrón familiar. Su clínica se llenó de pacientes que presentaban picazón en los ojos y secreción nasal. Eran los primeros signos de la primavera, a menudo provocados por el polen de aliso y abedul. En aquel entonces, la temporada era predecible, una breve molestia anual.

Europa siempre ha tenido alergias estacionales. El polen de árboles, gramíneas y malezas como la ambrosía afectaba habitualmente a millones. Durante siglos, estos ciclos se mantuvieron estables, estrechamente ligados al ritmo de las estaciones. Los médicos aprendieron a anticipar estos patrones, aconsejando a los pacientes sobre la prevención. Pero este ritmo predecible comenzó a cambiar. Las temperaturas globales empezaron a subir constantemente desde mediados del siglo XX. Los científicos, incluidos los aerobiólogos, pronto observaron cambios en la vida vegetal. Estas observaciones relacionaron más tarde el calentamiento del planeta con un problema de alergias cada vez más grave.

Primeros signos: temporadas de alergia más largas

A finales de la década de 1980, investigadores de toda Europa notaron cambios sutiles. En Viena, Austria, el profesor Rudolf Jilek, pionero en el monitoreo de polen, registró un inicio más temprano para varios pólenes de árboles. Los datos de su equipo mostraron que el polen de abedul, un alérgeno importante, aparecía días antes. Esto no solo ocurría en Viena.

Otras estaciones de monitoreo, desde Finlandia hasta España, informaron de tendencias similares. La Dra. Cristina Galán, trabajando en Madrid, publicó sus hallazgos en 1997. Su investigación describió una temporada más larga de polen de gramíneas en el centro de España. Mostró un aumento promedio de cinco días por década. La temporada de alergias primaverales no solo llegaba antes; también duraba más. Algo fundamental estaba cambiando el reloj biológico de las plantas europeas. Esto significaba que la temporada de alergias se alargaba lentamente, ofreciendo menos alivio a los afectados.

Cómo el cambio climático alimenta las alergias

Los científicos pronto exploraron el vínculo entre el cambio climático y el polen con más detalle. Encontraron mecanismos clave que impulsan estos cambios. El aumento de las temperaturas globales desempeñó un papel central. Las condiciones más cálidas hacen que las plantas florezcan antes. También mantienen a las plantas activas durante períodos más largos.

Un mayor nivel de dióxido de carbono (CO2) atmosférico también contribuye. Estudios realizados por el Dr. Lewis Ziska en la Universidad de Columbia, publicados en 2007, mostraron que niveles más altos de CO2 pueden aumentar la producción de polen en muchas plantas. Algunas plantas, como la ambrosía, produjeron mucho más polen. Su polen también se volvió más alergénico. Esto significaba más polen en el aire y polen más potente.

Estudios del Dr. Lewis Ziska en la Universidad de Columbia mostraron que niveles más altos de dióxido de carbono (CO2) atmosférico

Estudios del Dr. Lewis Ziska en la Universidad de Columbia mostraron que niveles más altos de dióxido de carbono (CO2) atmosférico pueden aumentar significativamente la producción de polen en plantas como la ambrosía, haciendo que su polen sea más abundante y alergénico, empeorando así las temporadas de alergia. (Foto: Sydney Moore / Unsplash)

Los patrones de precipitación alterados también afectan el crecimiento de las plantas. El estrés por sequía puede reducir el polen, pero un aumento de las precipitaciones en otras áreas puede incrementarlo. El profesor Athanasios K. Priftis, aerobiólogo de la Universidad de Tesalia en Grecia, señaló en 2015 cómo los fenómenos meteorológicos extremos locales impactaron tipos específicos de polen. Estos factores combinados empeoraron el problema del polen.

Ambrosía: una nueva amenaza

La propagación de la ambrosía común (Ambrosia artemisiifolia) se convirtió en un problema importante. Esta planta altamente alergénica, nativa de América del Norte, se expandió agresivamente por Europa a finales del siglo XX. El polen de ambrosía es muy potente. Causa síntomas graves incluso en bajas concentraciones. Su temporada se extiende hasta finales del verano y el otoño, mucho después de que la mayoría de los pólenes de árboles y gramíneas hayan disminuido.

En 1990, la ambrosía se encontraba principalmente en partes de Hungría y los Balcanes. Durante las siguientes tres décadas, las temperaturas más cálidas y la actividad humana la ayudaron a avanzar hacia el oeste y el norte. La Dra. Michelle Smith, botánica de la Universidad de Friburgo, publicó una investigación en 2018. Cartografió su rápida colonización de Francia, Alemania y partes de Italia. Su equipo proyectó una mayor propagación hacia Escandinavia y el Reino Unido.

La temporada de polen de ambrosía suele ir de agosto a octubre. Su presencia significa un sufrimiento prolongado para los pacientes alérgicos. A menudo desencadena reacciones más graves. En un informe de 2020, la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) advirtió que la ambrosía ahora representa una grave amenaza para la salud pública. Es un alérgeno nuevo y potente que se suma a los problemas de alergia existentes en Europa.

El costo humano y económico

La creciente crisis del polen tiene altos costos humanos y económicos. Más personas están desarrollando alergias. Los ya afectados experimentan síntomas más graves. Los ataques de asma relacionados con el polen son cada vez más frecuentes. Los niños son particularmente vulnerables.

Un estudio de 2023 en The Lancet Planetary Health pronosticó un futuro complicado. El cambio climático podría aumentar la prevalencia de la fiebre del heno hasta en un 50% en algunas regiones europeas para 2050. Esto significa que millones de personas más necesitarán atención médica. La Dra. Luisa V. Lopes, aerobióloga involucrada en el estudio, señaló la presión sobre los sistemas de atención médica.

A medida que las temporadas de polen se alargan e intensifican, los ataques de asma relacionados con el polen son cada vez más frecuentes

A medida que las temporadas de polen se alargan e intensifican, los ataques de asma relacionados con el polen son cada vez más frecuentes, y los niños son identificados como particularmente vulnerables a estas reacciones alérgicas graves. (Ilustración generada por IA)

El costo económico es alto. Incluye costos directos de atención médica derivados de las consultas, medicamentos y visitas a la sala de emergencias. Los costos indirectos, como los días de trabajo perdidos y la reducción de la calidad de vida, también se suman. La Federación Europea de Alergia y Asma (EFA) informó en 2021 que las alergias al polen ya cuestan a la UE miles de millones de euros anualmente. Este es un desafío de salud y económico creciente para todo el continente.

Adaptarse a más estornudos

Europa se enfrenta ahora a un futuro con temporadas de polen más largas, más intensas y más diversas. Los científicos esperan que estas tendencias continúen sin una acción climática importante. Las temperaturas seguirán subiendo. Los niveles de CO2 aumentarán. Esto significa primaveras más tempranas, otoños más tardíos y plantas con un crecimiento más vigoroso.

Las organizaciones de salud y los planificadores urbanos están desarrollando estrategias. Los sistemas de alerta temprana, como la red de Información Europea del Polen (EPI), proporcionan pronósticos diarios de polen. Esto ayuda a las personas a gestionar su exposición. La planificación urbana ahora considera la plantación de especies de bajo potencial alergénico en espacios públicos.

Los investigadores continúan monitoreando los niveles de polen y rastreando plantas invasoras. También investigan nuevas opciones de tratamiento y estrategias de prevención. Abordar este desafío requiere un enfoque amplio. Combina investigación científica, concienciación pública y cambios de políticas. Europa debe adaptarse a un futuro donde las alergias estacionales sean una preocupación durante todo el año, no solo una simple molestia primaveral.

La red de Información Europea del Polen (EPI) proporciona pronósticos diarios cruciales de polen en toda Europa,

La red de Información Europea del Polen (EPI) proporciona pronósticos diarios cruciales de polen en toda Europa, utilizando una vasta red de estaciones de monitoreo para ayudar a millones a gestionar su exposición a los alérgenos y adaptarse a temporadas de polen cada vez más intensas. (Fuente: atmosphere.copernicus.eu)


También te puede interesar:

👉 Mil millones de pobres urbanos: la lucha de las ciudades contra los embates del clima

👉 Venus: El infierno a 475°C que guarda las claves del futuro climático de la Tierra

👉 La paradoja del hambre: 735 millones sufren pese al despilfarro de un tercio de la comida mundial

TrendSeek
TrendSeek Editorial

Vamos más allá de los titulares para contar lo que realmente importa. Tecnología, finanzas, geopolítica y ciencia: análisis claro, fuentes verificadas y sin rodeos.